REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
JUZGADO SEPTIMO PRIMERA INSTANCIA EN LO CIVIL, MERCANTIL Y DEL TRANSITO

REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

PODER JUDICIAL
Juzgado Séptimo de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil, Tránsito y Bancario de la Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de Caracas.
Caracas, 10 de junio de 2013
203º y 154º

ASUNTO: AP11-V-2013-000568

Por recibido expediente constante de cuarenta (40) folios, proveniente del Juzgado Vigésimo Tercero de Municipio de la Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de Caracas, mediante oficio Nº 2013-0292, en virtud de la declinatoria de competencia razón de la cuantía, éste Juzgado le da entrada y ordena anotarlo en el libro de causas respectivo. En consecuencia, vista la anterior demanda intentada por ALICIA CAROLINA GUZMAN VIELMA, contra Inversiones Guval 33, C.A, denominada Century 21, y al ciudadano José Rafael Arzola, por DAÑO MORAL, observa este Tribunal que la parte actora en su escrito libelar aduce que: “En fecha 28 de marzo de 2007, la ciudadana ALICIA CAROLINA GUZMAN VIELMA, firmo una promesa bilateral de opción a compra, por ante la Notaria Pública Cuarta del Municipio Autónomo Chacao Distrito Capital y Estado Miranda, con los ciudadano JORGE ENRIQUE UBILLA y MARIA ANGELICA DE UBILLA, venezolano y chilena respectivamente, mayores de edad civilmente hábil, cónyuges, titulares de la cédula de Identidad N° V.- 13.853.094 y E-81.244.577, quienes para el momento se denominaban LOS VENDEDORES, (actualmente no se encuentran en el país), estaban domiciliado en la urbanización Montalbán, segunda (2da.) avenida, con calle 4, Residencias Isabel Carlota y Ana María, piso N° 9, apto, 9-C, el cual anexo al presente escrito marcado con la letra “A”, documento que fue redactado por la Abogada NAIS BLANCO USECHE, inpreabogado N° 16.976, por disposición de la intermediaria de dicha operación, Inversiones Guval 33, C.A, denominada Century 21, C.A, R.I.F. N° J-30668017, ubicada en la Avenida Francisco de Miranda con cuarta (4ta), Avenida de Campo Alegre, Edificio Automóviles Citroén, Piso 1, Chacao…”.

En atención de lo anterior, este Despacho considera prudente citar lo opinión del procesalista patrio Arístides Rengel-Romberg, plasmada en su obra Tratado de Derecho Procesal Civil Venezolano, en el que refiere:

“…Así como la sentencia debe llenar requisitos de forma que establece el artículo 253 del Código de Procedimiento Civil, para asegurar su congruencia con la pretensión, así mismo la Ley establece los requisitos de forma que debe llenar la demanda, los cuales guardan una estrecha relación con aquellos, de tal manera que el cumplimiento del deber del Juez de asegurar la congruencia de la sentencia con la pretensión, está en cierto modo condicionado por la forma como han sido cumplidas los que tiene a su cargo el actor respecto a la demanda…”.

En armonía con lo anterior el artículo 340 del Código de Procedimiento Civil establece:

“…El libelo de la demanda deberá expresar:
1º La indicación del Tribunal ante el cual se propone la demanda.
2º El nombre, apellido y domicilio del demandante y del demandado y el carácter que tiene.
3º Si el demandante o el demandado fuere una persona jurídica, la demanda deberá contener la denominación o razón social y los datos relativos a su creación o registro…” (Resaltado del Tribunal)


De lo antes transcrito resulta claro inferir que es una garantía del debido proceso mantener la igualdad procesal de las partes, de conformidad con lo previsto en el artículo 15 ejusdem. En tal sentido, el artículo 340 ibídem, regula los requisitos de forma que debe contener la demanda, como obligación a cumplir por el actor, sin que esto pueda ser interpretado como suplir defensas de las partes, al expresar en su encabezamiento: “El libelo de la demanda deberá expresar…”. El vocablo deberá pareciera no facultar al postulante de la acción a omitir o no cumplir a cabalidad con dichos requisitos, debiendo el Juez como director del proceso, velar por el cumplimiento inicial de dicha norma, siendo una obligación de carácter constitucional garantizar el derecho de acceso a la justicia expedita, sin dilaciones indebidas y lograr una tutela judicial efectiva a los derechos e intereses que las partes hagan valer en el proceso, no considerando esta instancia jurisdiccional que los requisitos exigidos en el artículo 340, sean de manera exclusiva y excluyente, revisables en la interlocutoria que resuelva las cuestiones previas o en la sentencia de fondo, al estar algunos de ellos relacionados de manera directa con el normal y debido desarrollo del proceso, a la luz de los principios constitucionales. Por tanto, resulta un compromiso del juez, al amparo del artículo 14 de la ley procesal civil, velar, prima facie, por el cumplimiento de los requisitos exigidos en el artículo 340 del Código de Procedimiento Civil, teniendo como único mecanismo idóneo, la institución del despacho saneador.

Sobre el despacho saneador, nuestro máximo Tribunal, en Sala de Casación Social, sentencia de fecha 12 de abril del año 2005, en el caso Hildemaro Vera Weeden contra Distribuidora Polar del Sur, C.A. Cervecería Polar, C.A. con ponencia del Magistrado Juan Rafael Perdomo, señaló lo siguiente: “…En términos generales el despacho saneador constituye una manifestación contralora encomendada al juez competente, a través de la facultad de revisar la demanda in limine litis, con el fin de obtener un claro debate procesal o evitar la excesiva o innecesaria actividad jurisdiccional que pueda afectar el proceso…”.

La naturaleza jurídica de esta institución puede ser establecida a partir del objeto de la misma, que es, como se dijo, depurar el ulterior conocimiento de una demanda cuando adolece de defectos en el libelo o vicios procesales. Por ello se ha atribuido al juzgador, como director del proceso y no como espectador, no sólo la facultad sino también la obligación de controlar que la demanda y la pretensión en ella contenida sean adecuadas para obtener una sentencia ajustada a derecho.

En el caso de marras, se desprende que el escrito libelar adolece de errores estructurales en cuanto a sus requerimientos legales, específicamente, en cuanto al requisito referente a que las partes contendientes deben encontrarse debidamente identificadas y, de ser personas jurídicas, deben contener expresamente la denominación o razón social, así como los datos relativos a su creación o registro; en tal virtud, este Órgano Jurisdiccional en atención a lo establecido en el artículo 340 en concordancia con el artículo 642, ambos del Código de Procedimiento Civil, este último aplicado analógicamente al caso sub examine ordena su inmediata depuración y ASI SE ESTABLECE.

Dicho lo anterior, este Tribunal fija un lapso perentorio de treinta (30) días continuos siguientes al de hoy a fin de que sean subsanados los vicios señalados en el presente pronunciamiento so pena de inadmisión de la demanda y ASÍ SE DECIDE.
PUBLIQUESE Y REGISTRESE
Dada, firmada y sellada en la Sala de Despacho del Juzgado 7º de 1era Ins. C.M.T.B. En la Ciudad de Caracas, a los 10 de junio de 2013. 203º y 154º.
EL JUEZ,

RICARDO SPERANDIO ZAMORA
LA SECRETARIA

YAMILET J. ROJAS M.





En esta misma fecha, siendo las 9:44 AM, previo el cumplimiento de las formalidades de Ley, se publicó y registró la anterior sentencia, dejándose en la Unidad de Archivo la copia certificada a la cual hace referencia el artículo 248 de Código de Procedimiento Civil.
LA SECRETARIA

YAMILET J. ROJAS M.

Asunto: AP11-V-2013-000568